con quien ayer tuve una conversación privada
en Twitter que me terminó de decidir.
Hola, soy Troy McClure, y tal vez me conozcan... No, venga, en serio: Soy José Ramón Hernández Correa y tal vez me conozcáis del blog ¿Arquitectamos locos? y de mis meteduras de pata en Twitter, donde soy @arquitectamos.
Más de una vez (y más de diez, y de veinte) he pensado contar una particularidad que tengo en mi anatomía e incluso en mi fisiología (en España somos unos 70.000), pero no he terminado de atreverme, y no porque me dé vergüenza (¿vergüenza de qué? Como decía mi madre: "Vergüenza de un mal hecho"), no, vergüenza ninguna, sino porque me daba la impresión de que era una forma facilona e incluso algo innoble de buscar atención, de pedir casito. Y eso sí que me parece mal: contar intimidades para conseguir aprobación y simpatía (aunque la verdad es que lo hago a menudo en mi otro blog y en Twitter, pero con este tema, no sé por qué, no me he metido nunca).